Reflexiones sobre la economía popular | Chino Navarro

Reflexiones sobre la economía popular

Entrevista publicada el domingo 23 de agosto en el Suplemento EconoSur del periódico Miradas al Sur.


El presidente del bloque de Diputados bonaerense del Frente para la Victoria, Fernando “Chino” Navarro, dialogó con el Suplemento EconoSur sobre la problemática de la Economía Popular, acerca de los desafíos que ésta tiene por delante y de su importancia para el desarrollo del país.

“Tenemos que dejar de ver a los actores de la Economía Popular como individuos que se deben asistir con políticas sociales”, declaró el referente del Movimiento Evita.

–¿Cómo definiría a la Economía Popular?

Puede pensarse como todo lo que queda por fuera de la economía de mercado, la “tradicional”. A partir de esta simplificación,

s2-Navarro-2 se puede incluir dentro de este grupo a todos los sectores que han sido capaces de generarse trabajo y de encontrar una forma de subsistencia en un mundo en el que coexisten un sinfín de realidades ligadas fuertemente a la informalidad.

Un rasgo característico de la Economía Popular es la inexistencia de la relación empleado-patrón. Los trabajadores son sus propios jefes, pero al mismo tiempo esta cualidad de jefe no los convierte en patrones; ¡siguen siendo principalmente trabajadores! En otras palabras, su realidad de clase no se pierde debido a la forma de organización productiva alternativa que desarrolla.

–¿Qué sectores componen la Economía Popular?

Podemos incorporar a muchos sectores que producen a baja escala, como aquellos actores que generaron su propio trabajo, por ejemplo cartoneros, vendedores ambulantes o jardineros, además de la Agricultura Familiar, ese campesinado multicolor, esos actores que pueden darles un camino real a las economías regionales, con una valorización que pase por el trabajo, por ofrecer productos no industrializados, que también incluye al trabajo artesanal; un espacio en el que sea posible pensar en otros valores y no sólo en toneladas por hectárea.

–Además de inversión y organización, ¿qué otros aspectos se deben tener en cuenta para desarrollar este sector de la economía?

Si hablamos de inversiones, de organización, de darle derechos a cada una de las expresiones que componen el sector, hay que definir cómo se logra la creación de un vínculo institucional entre el Estado y los trabajadores del sector.

Un aspecto determinante es dejar de considerar a los actores de la Economía Popular como individuos a los que se debe asistir a partir de políticas sociales. Hay que considerarlos trabajadores que requieren de una

mayor organización de su trabajo y que necesitan que se los incluya en las políticas económicas definidas por los distintos gobiernos. El Estado está obligado a pensar en políticas integrales que les brinden los instrumentos necesarios para protegerse de los grandes actores de la economía.

–¿Es posible pensar una economía donde el empleo sea la prioridad frente a la eficiencia productiva o a la acumulación de riqueza?

El papa Francisco se refirió al culto al dinero que ha ido impregnando a toda la sociedad. El mundo se rinde a los pies del Dios

unnamed (1)Dinero; individuos, corporaciones, bancos, países, todos bajo el dominio del dinero por el dinero mismo. Ante un escenario mundial de crecimiento exponencial de la población, significativa concentración de la producción, globalización y transnacionalización de las decisiones de inversión, y de generación de rentas sobre el capital invertido, es muy probable que grandes mayorías de sectores trabajadores en el mundo queden excluidos de los procesos productivos
más dinámicos.

Creemos que la Economía Popular puede ayudar a generar nuevos paradigmas.

Un desarrollo más humanizante, con el foco puesto en el trabajo con derechos, con una remuneración digna, y que sea parte de un proyecto de vida más amplio.

No pensamos esta economía como una forma de acumular riqueza en manos de unos pocos, o sólo para que los más aptos se lleven la mejor parte. Tampoco creemos en una economía sin pujas, sin competencia, o donde se dé una perfecta armonía; creemos en esos ideales, pero estamos convencidos de que ese estadio de conciencia colectiva es muy difícil de alcanzar.

Lo esperanzador, dentro de este escenario complicado y desalentador, es que las personas ya no toleran vivir mal. La definición de una nueva estructura política, económica y cultural debería transformarse en algo inevitable.

–¿Qué rol debe tener la tecnología dentro de la Economía Popular?

La tecnología es imprescindible, sería un error tratar de desplazarla de los procesos de producción, pero no debe transformarse en un sustituto de mano de obra. Hay que recuperar el papel que tuvo en sus comienzos, aumentar la producción y generar nuevas oportunidades.

Si se logra esto, puede ser un instrumento eficaz para lograr ambos objetivos de manera simultánea.

Por otro lado, no toda la producción debe tecnificarse necesariamente; también es muy importante revalorizar las tareas manuales, esas tareas donde lo artesanal le da un valor agregado a lo producido.

El Estado será un acto principal

Al margen de las urgencias de los tiempos electorales que corren en la Argentina del 2015 y de su función al frente del bloque

unnamed (2)parlamentario del FpV en la Legislatura bonaerense, Chino Navarro se detiene a reflexionar sobre los temas que considera centrales para avanzar sobre las cosas que faltan en el país, sobre todo, las vinculadas a los sectores
más empobrecidos y marginados de la producción.

Como al conjunto de las organizaciones populares que recibieron el 27 de julio pasado a Daniel Scioli en la fábrica IMPA y de la dirigencia del Movimiento Evita, la Economía Popular está al tope de la agenda inmediata.

A su juicio, la Economía Popular debería tener como objetivo alcanzar una mayor producción y de mejor calidad; sin embargo, hay muchas dificultades para lograrlo por la falta de coordinación entre los distintos trabajadores de un mismo sector, así como también la carencia de logística de la propia cadena de valor. Navarro considera que si se logra la institucionalización de los procesos, y se desarrollan políticas estatales que permitan a estos actores generar un mayor volumen de producción, las posibilidades de éxito serán reales.

Se encarga de marcar que, desde la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), y desde otras experiencias con la misma orientación y compromiso, se está tratando de darle un marco organizativo.

–En general, hay un prejuicio que lleva a mirar todo lo vinculado a lo popular como algo de “menor calidad”. ¿Qué se debería hacer para revertir esta mirada?

Es importante trabajar para alcanzar un piso mínimo de calidad. Es necesario lograr homogeneidad entre productos del mismo tipo, lo que permitirá obtener un cierto estándar productivo que podría ayudar a posicionar lo que se produce en los sectores
populares.

–¿El desarrollo de la Economía Popular es algo que contribuiría a la armonía de la vida del país?

Contribuir al desarrollo de estos actores económicos constituye un aporte importante para generar una economía más sana e inclusiva. Necesitamos equilibrar el desarrollo de las pequeñas unidades agrícolas para que puedan contener a nuestros compatriotas en el campo. Debemos evitar que su única opción sea venir a trabajar a las grandes urbes y verse obligados a vivir en barrios precarios como consecuencia de los que especulan con el valor de la tierra. Si a través de la agricultura familiar se logra abastecer a las economías regionales, además se estaría aportando a una solución directa al problema de la inflación y profundizar el concepto de justicia social.

–¿Es posible que esto suceda sin un papel activo del Estado?

Es importante resaltar que el Estado es un actor crucial dentro de la economía. En general, por acción u omisión, juega un rol determinante en las economías de los países y se vuelve indispensable para que la Economía Popular pueda organizarse y contar con recursos como los financieros o logísticos.

En este sentido, es fundamental plantear la institucionalización de la Economía Popular a través de la creación de un Ministerio de Economía Popular. Quienes hablamos de Economía Popular y vemos al Estado como gran articulador y regulador,
pensamos que se debe poner especial énfasis en el desarrollo sustentable de esta economía.

Ciencia y técnica al servicio de todos

El ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, Lino Barañao, consideró que el sistema científico argentino podría contribuir

unnamed (3)con un impacto fuerte y positivo sobre la economía popular. El funcionario reconoció que no siempre se ha
asociado a la ciencia y la tecnología con los proyectos sociales, sin embargo, se enorgullece de que en la actualidad existen ejemplos concretos de articulación.

En tal sentido, se refirió a la inauguración de una planta para el hilado de fibra de guanaco en Malargüe (Mendoza). El proyecto fue presentado por la cooperativa Payún Matrú, que trabaja en el arreo de guanacos para esquila sin procesar la fibra. Con un subsidio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, en colaboración con el Conicet, el INTI y la municipalidad local, lograron poner en marcha la planta en la que se obtiene un producto de alta calidad, con un valor de mercado de US$ 700 el kilo, cien veces más que la lana de oveja.

En la localidad catamarqueña de Londres, se puso en valor a la que se conoce como la “última ciudadela inca”, El Shincal, un recurso de enorme atractivo turístico pero que sólo era conocido por los arqueólogos. Junto al Ministerio de Turismo se mejoró la infraestructura y se montó un museo, con lo que se espera el incremento del turismo en la localidad, con el beneficio consecuente para los pobladores.

Barañao presentó ante Miradas al Sur a estos dos ejemplos de poblaciones con escasas o nulas alternativas productivas y que “jamás habían recibido nada del sistema científico”. Para el ministro, de todos modos, “queda mucho por hacer en lo que
tiene que ver con las economías regionales y la posibilidad de diferenciar sus productos para poder entrar en condiciones ventajosas a los mercados”.

“El Estado –agregó– tiene que dar un paso más allá y gerenciar los proyectos. Lo que se hizo junto a la cooperativa Payún Matrú fue posible porque había investigadores del Conicet que trabajaron con la comunidad, la orientaron para presentar las solicitudes de fondos y hubo, por parte de los trabajadores
del Ministerio, una voluntad muy grande para estructurar estas propuestas”.

Por último, consideró que éste es el formato a replicar en las distintas regiones del país “y a partir de ahí ir superando la brecha de oportunidades que todavía existe”

Origen: Reflexiones sobre la economía popular | Chino Navarro

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